SLOW & FAST FASHION

Seguramente habrás escuchado hablar de “slow fashion” y “fast fashion”. Si te interesa la moda y la sociedad y el planeta, te propongo que veamos un poco más de qué trata todo esto de moda>slow&fast (rápido, lento…)

FAST FASHION

Para entender el concepto del movimiento fast fashion, es importante conocer el contexto que ha detonado su existencia. Según un estudio de la Universidad de Cambridge, en la actualidad las mujeres tienen cuatro veces más ropa que en la década de los ochenta; la gran demanda ha obligado a las firmas de moda a lanzar muchas colecciones diferentes al año; las nuevas tendencias ahora se presentan en cuestión de semanas, cuando antes pasaban meses… Estos comportamientos han hecho que las tiendas exijan a las fábricas una mayor producción en menos tiempo. Es así como esta gran demanda ha causado en algunos casos la explotación de los trabajadores, ya que algunas no cuentan con las herramientas y la mano de obra para lograr tal aceleración en la producción. Los precios bajos es otra de las características del fast fashion. En muchos casos, los artículos son generados debido a la producción en masa, a partir de poca calidad de los materiales y a bajo costo de la mano de la obra.

Sin citar ejemplos con nombre y apellido, podría decirse que las grandes cadenas de tiendas, tiendas por departamento, son algunos ejemplos de Fast-fashion. Porque, en general, son las que tratan de producir artículos de acuerdo a las tendencias de la moda del momento y además en muchos casos hacen copias de diseñadores de grandes marcas. La otra cara del Fast-fashion es el consumidor. La característica principal de los consumidores Fast-fashion =  moda rápida, es que son conocedores de las tendencias y quieren adquirir esos productos, pero no están especialmente atentos a la calidad, por lo que buscan en los locales/tiendas donde son más accesibles, no importa la originalidad ni los procesos de producción detrás. Por lo tanto, son 2 las partes que interactúan en el circuito Fast-fashion: las tiendas que copian de las últimas tendencias de la semana de la moda y que, en la mayoría de los casos, realizan con materias primas de baja calidad e “irregularidades” en la mano de obra y los consumidores que acceden a esta propuesta.

SLOW FASHION

En contraste con el consumismo depredador que es parte de la moda rápida, ha surgido un movimiento llamado Slow-fashion o moda lenta. Este movimiento Slow, cuya traducción más literal sería “ir lento“, llega a partir justamente del reconocimiento de los problemas causados por la moda rápida y se focaliza en la necesidad de crear hábitos de consumo más sostenibles y éticos. El slow-fashion concretamente propone consumir ropa y accesorios que respete a sus trabajadores y cuya materia prima sea sostenible (ecofriendly). Los consumidores de slow-fashion son aficionados al valor sobre la calidad en vez la cantidad. Prefieren una pieza que dure más tiempo (en estilo y rendimiento) que aquellas que sólo duran una temporada (o por el estilo o por la calidad).

El movimiento slow en general, es algo relativamente nuevo, que plantea preguntas importantes para discutir no sólo en el consumo de moda, sino también todo el proceso de producción y comercialización. Promueve el desarrollo de una relación más ética en el consumo y la producción de la moda. Y la mayor crítica al consumismo que hace, intenta simplemente que el mercado de la moda rápida resuelva uno de sus principales problemas, el de la explotación laboral. También se alientan tiempos más lentos de producción, salarios justos, huellas de carbono más bajas e (idealmente) de residuos cero.

La difusión de los procesos slow apunta a promover un ciudadano con mayor responsabilidad social. Para los activistas del slow-fashion es importante resituar la idea de la indumentaria como expresión cultural del individuo que hace primar su singularidad frente a las tendencias de moda. Y, a su vez, promueven la generación de conciencia sobre lo que implica un proceso justo de elaboración del que participan recursos naturales no renovables y, sobre todo, seres humanos en situación de alta vulnerabilidad.

Una simple clave que propone el slow-fashion a los consumidores es aprovechar el placer de comprar una prenda bien hecha con un diseño intemporal, siendo capaz de reconocer la calidad y responsabilidad empresarial-social. Como vemos, el slow fashion también tiene como partes al consumidor y al diseñador y al productor ya que para que se manifiesten los resultados promocionados, es necesario de toda la cadena.

Interesante!

 


ELLEMX | GALAXIANEWSBR | UOLBR | TarcisioLageLouzada | STUDYNY | LACAPITAL. SLOWFASHIONED

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